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‘Sin riesgo’ y rentabilidad, un reto insuperable.

9 noviembre 2020 En Actualidad 0 comments

– Hola, quiero máxima rentabilidad pero sin riesgo, ¡eh!

– ¡Estupendo! Avísame cuando la encuentres. 

Siempre es necesario asociar la rentabilidad que debemos exigir a nuestras inversiones a una rentabilidad libre de riesgo (es el faro que guía el resto y de lo que todo parte). Esa rentabilidad “sin riesgo” será el punto de partida para empezar a determinar nuestros objetivos, lógicamente cuanto más baja sea la rentabilidad sin riesgo, más baja será la rentabilidad esperada de nuestras inversiones.

Podemos utilizar el bono alemán a 10 años como activo libre de riesgo, este activo actualmente está ofreciendo una rentabilidad anual negativa del -0.619%. Importante, estamos hablando de una inversión a 10 años que te “cobra” por invertir.

Podríamos mirar también el bono español si quisiéramos, una referencia más cercana. Pues bien, la rentabilidad del bono español a 10 años es del 0,125%…. Anual.

Sí, los depósitos bancarios que nos daban un 5% de interés hace más de una década se han acabado y es posible que no volvamos a verlos (al menos en los próximos años). Es fundamental que adaptemos nuestra expectativa de rentabilidad al contexto actual, a la realidad económica que estamos viviendo y que vemos en nuestro día a día.

Por lo tanto, iniciamos nuestro camino desde un punto de partida nunca antes conocido (rentabilidad negativa del bono alemán), a partir de aquí, cuanta más rentabilidad queramos conseguir, mayores riesgos deberemos asumir.

(RIESGO: la incertidumbre en la rentabilidad final pudiendo tener movimientos más o menos bruscos hasta alcanzarla. ¿Como reducirla? Conocimiento, adaptación, experiencia, talento, plazos temporales largos, visión de largo plazo, psicología positiva, planificación, tener claro la metodología y lo que se busca… no es lo mismo RIESGO que  ser un inconsciente y no valorar las características de inversiones milagrosas de alta rentabilidad sin riesgo de un amigo, de montar negocios a cara o cruz sin experiencia, de comprar bitcoins o hacer trading sin conocer sus fundamentos… es más rentable ir al casino y en la ruleta elegir entre rojo y negro.)

La relación entre rentabilidad y riesgo es clara, más riesgo más rentabilidad, pero las implicaciones de esto son mucho más profundas. No todo el mundo puede soportar el mismo nivel de riesgo, cada persona y situación es distinta, por lo que una persona podrá perfectamente soportar una caída de su inversión del 30% sabiendo que en el largo plazo la probabilidad es de obtener la rentabilidad superior deseada, sin embargo, otra persona quizás no soporte ni siquiera una caída del 1% de su inversión aunque le digas que en el futuro será beneficioso para él en términos de mayor rentabilidad.

Lógicamente, siguiendo lo comentado, no podíamos exigirle lo mismo a la bolsa en 1.990 o en el 2.005 que hoy. Si ponemos una prima de riesgo por invertir en bolsa del 6% por ejemplo, obtenemos los siguientes resultados:

*Este ejemplo no muestra datos reales, simplemente es un ejemplo para reflejar la situación actual.

Lo importante es poder combinar diferentes tipos de activo y encontrar nuestro plan idóneo, con el que nos sintamos cómodos y con el que podamos cumplir nuestros objetivos y necesidades.

Este año 2020 la rentabilidad de todos los productos está siendo notable en comparación con la situación del mercado. En un año de extremos, donde bolsas como la española (-29% rentabilidad) o la europea (-9% rentabilidad) sufren las consecuencias de un cisne negro como el COVID-19, todos los productos asesorados suman rentabilidades positivas a día de hoy.

La estabilidad en la constancia del reparto de rentas en productos como Stable o Kondor dan una tranquilidad asombrosa en malos momentos de mercado. Además, la inversión en activos reales es algo más necesario que nunca para tratar de obtener rentabilidades atractivas respaldadas por bienes inmuebles/muebles que dotan a la inversión de un nivel de seguridad extra.

Si pensamos en los productos más volátiles, como puede ser el Plan Financiero (el cual asume distinto nivel de riesgo dependiendo del cada perfil de inversor), debemos tener presente el tipo de inversión que se está haciendo. Es lógico que se den fluctuaciones en los precios y por eso es incluso más importante que la propia inversión, nuestra constancia y paciencia a la hora de ver los resultados. Si en los malos momentos vendemos y en los buenos compramos, jamás conseguiremos acercarnos a la rentabilidad esperada para nuestra inversión.

Pensando a 5 años vista, ¿quién no quiere tener parte de su inversión en empresas como Amazon, Google o Tencent, o prestarle dinero a Estados Unidos, Francia o Apple? Solo es la punta del Iceberg de ciento de empresas y numerosos estados, pero cuando invertimos en Plan Financiero debemos tener claro donde acaba nuestro dinero.

Igual de importante resulta escoger un buen producto a la hora de invertir, como crearnos objetivos y expectativas realistas, siempre acorde con nuestras necesidades y capacidad de tolerar el riesgo. Si un inversor lo logra, tomará mejores decisiones y administrará mejor sus ahorros.

 

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